Actualidad 22 febrero, 2019 admin No comments

¿Cómo se beneficia la sociedad de su inversión en talento científico?

Resulta innegable que tras una década de presupuestos recesivos y la disminución para investigación del 40% de los fondos estatales (una reducción neta de 20.000 millones de euros durante los años 2009-2017) y entre las medidas que hay que tomar con mayor urgencia se encuentra un continuo incremento de dotaciones públicas.

En España hay un gran talento científico

Están estas destinadas a la ciencia a propósito de alcanzar la media europea de inversión tan pronto como sea posible en I+D (un 2,07% del PIB de 2017 ante el reducido 1,2% en España).

No obstante resulta igualmente apremiante sacar provecho y aumentar el impacto social que tienen aquellas inversiones que sí se encuentran siendo llevadas a cabo, sobre todo en relación a la formación de científicos españoles.

Y es que no existe un desperdicio más grande que desaprovechar todo el potencial y talento que tienen tanto hombres como mujeres quienes deciden formarse como investigadores, llevando a cabo principalmente estrictos programas de doctorado (PhD).

Después se formarán como investigadores postdoctorales, teniendo contratos un poco menos o más extensos y en algunos casos recurrentes, aunque en general no solo con elevados niveles de precariedad, sino también escasamente retribuidos.

La problemática en relación a los postdoctorados resulta común dentro de prácticamente cada uno de los sistemas científicos que existen en la actualidad.

Hay investigadores que cuentan con una gran cualificación y poseen contratos, temporales, los cuales se encuentran asociados con proyectos competitivos que tienen fecha de caducidad, y no ofrecen garantías de renovación.

En ciertos países, no es posible alargar la posición de postdoctorado más de cinco años por ley, mientras que otros, como España, no poseen dicha limitación.

Sin embargo la pequeña cantidad de vacantes disponibles a los que se puede optar, la inestabilidad laboral, las reducidas remuneraciones (en algunos casos menores al salario de las becas doctorales) y la presión que ejercen esas generaciones jóvenes de investigadores las cuales reciben su doctorado anualmente, terminan arrojando a individuos con extraordinaria formación y gran talento lejos del sistema de investigación.

De igual modo, esta dura perspectiva profesional llega a ser desmotivadora para quienes se encuentran realizando sus doctorados, por lo que muchos deciden abandonar la carrera científica antes de haber comenzado.

El Barcelona Institute of Science and Technology (BIST) dispone no solo de aproximadamente 500 investigadores postdoctorales, sino también de unos 600 estudiantes de doctorado, los cuales son parte de los 2.300 miembros que conforman la comunidad BIST.

El trabajo que desempeñan resulta fundamental para las investigaciones realizadas por el instituto, de modo que el mismo siente la responsabilidad de poner a su disposición aquellas herramientas que puedan requerir con el fin de gestionar sus carreras científicas, con el fin de que sean capaces de realizar la máxima contribución tanto a la sociedad como a su futuro propio.

Varios de estos investigadores postdoctorados y doctorados se encuentran llamados a ser líderes de la investigación dentro de sus campos de conocimiento (química, biomedicina, genética, nanotecnología, bioingeniería, física fundamental, fotónica, etc.), y existen igualmente otros que cuentan con talentos que desconocen para hacerse cargo de posiciones que suponen el liderazgo dentro de la industria, la comunicación, la educación e incluso en la política.

Y es que lo que se busca es poner en valor las diferentes carreras profesionales dentro de las cuales tener una formación científica podría suponer un factor de éxito esencial.

El BIST se encuentra formulando sus programas de formación postdoctoral dentro de esta línea, ya que considera que el modo más productivo e inteligente de devolver a la sociedad esa inversión que realiza en relación a la formación de los científicos.

Esto consiste en ofrecer a los mismos una variedad de caminos profesionales a través de los cuales tengan la oportunidad de utilizar sus conocimientos para mejorar la vida de todo individuo.

Beneficios al invertir en Ciencia

Cabe mencionar que dentro de los beneficios de invertir en talento científico, están:

La principal razón por la cual suele invertirse y apostarse en la investigación a partir de la universidad, consiste en que la misma resulta ser la que se encarga de desarrollar un escenario en el que es posible no solo producir ideas, sino también experimentar y consentir errores que terminan convirtiéndose en aprendizaje,  de los cuales surge la innovación que además de tener una fuerte influencia sobre la economía, también la tiene sobre la sociedad.

Beneficios al invertir en Ciencia

El propósito por el que una empresa invertiría en investigación sería porque a través de los resultados o hallazgos logrados no solo se destacaría por ser una entidad innovadora, sino que además podría conseguir mejoras en relación a sus procesos, lo cual favorecería un crecimiento continuo que permita incrementar su economía.

La innovación generada desde la investigación ofrece la oportunidad de mejorar diversos aspectos, como por ejemplo la productividad, lo que permitiría conseguir una eficacia mayor no solo en el rendimiento, sino también en la economía.

Cuando se promueve un ambiente de desarrollo y progreso continuo, es posible conseguir una gran confiablidad en cuanto al resultado de los procesos, por lo que se podrían alcanzar estándares de calidad mayores y surgirían a la vez organizaciones mucho más competentes.

Al invertir en innovación se apuesta igualmente en el potencial científico del talento humano, dado que al hacerlo entran en juego las diversas cualidades de aquellas personas que se encargan de desarrollar los procesos de investigación.

Con el tiempo resultan ser esas cualidades las cuales permiten retribuir la inversión inicial ofreciendo al mismo tiempo ganancias más grandes.

Debido a los avances tecnológicos, al igual que a los procesos de mejora e innovación, actualmente puede considerarse una disminución satisfactoria en cuanto a los errores causados por factores humanos, permitiendo impedir significativas pérdidas, especialmente en el ámbito económico.

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